09.05.2025
Grupo AGEX: 2025, un año para la historia
Cuando terminamos un ejercicio, es común dejarse llevar por la ilusión de que lo que está porvenir será mejor…Sin embargo, tras presenciar el arranque de 2025, caracterizado por un contexto geopolítico vertiginoso y una sensación de descontrol comparable a una ruleta rusa o un doble giro mortal en bicicleta por las Montañas Rocosas,¡pero sin red de seguridad!, quizás deberíamos reconsiderar si realmente es momento de añorar el 2024.
Solo han pasado tres meses desde que comenzó el año y dos desde los cambios acaecidos en la Casa Blanca, y el panorama internacional no ha dejado de sorprendernos. Los acontecimientos se suceden con una intensidad tal que provocan,cuando menos, desconcierto, vértigo y una sensación de desasosiego que recuerda la célebre frase de Mafalda: “Paren el mundo, que me quiero bajar”.
El comercio internacional siempre ha representado un desafío complejo, que requiere tiempo,dedicación y numerosos viajes para ganar la confianza de los mercados, consolidar las fábricas y asegurar el empleo a largo plazo. Con el paso delos años, uno llega a creer que ha presenciado de todo: conflictos bélicos, crisis financieras, quiebras intervenciones gubernamentales. No obstante,lo que estamos viviendo en la actualidad desafía toda la lógica y resulta, por decir por lo menos,difícil de asimilar, especialmente cuando algunos de los propios integrantes de nuestro equipo parecen marcar goles en nuestra portería, sin previo aviso y con consecuencias imprevisibles.
Intentar prever el rumbo de los próximos meses o años sería un ejercicio de temeridad. No obstante,el único consuelo que nos queda es que todos nos encontramos en la misma situación, lo que, en cierto modo, mantiene un equilibrio de fuerzas. Resulta curioso, además, observar que la lista inicia de países sancionados no figuran ni México ni Canadá.¿Será que la Administración estadounidense ha reconocido su dependencia de estos mercados estratégicos?
Estados Unidos es un país atípico en términos económicos: no destaca como un gran fabricante en como un gran exportador, sino más bien como un consumidor masivo y un importador de primer orden. Quizás este aspecto ha sido subestimado por la actual Administración. Las barreras comerciales que intenta imponer al mundo probablemente se verán limitadas, o incluso revertidas, cuando la propia industria y la sociedad estadounidense comiencen a sufrir las consecuencias. Ya han experimentado escasez de huevos debido a la gripe aviar y han tomado en conciencia el impacto que esto genera. Cuando se enfrenten a la falta de productos esenciales como tomates, vino, aceite de oliva o aceros esenciales, y cuando la oferta de automóviles no pueda satisfacer la demanda,el malestar social podría obligar a replantear la situación. En última instancia, cualquier medida que amenace su nivel de vida y su bienestar,valores intocables para la sociedad estadounidense,provocará una reacción de cambio. En cualquier caso, la sociedad norteamericana posee un poder adquisitivo muy superior al nuestro, lo que le permite absorber estos sobrecostes con mayor facilidad. Como consuelo, podemos recordar que nuestra dependencia del mercado estadounidenses relativamente baja en comparación con la de nuestros socios europeos.